-Sin mostrarnos otro contrato, nos dicen "firme acá", y nosotros firmamos. Luego nos tiran en este mundo y nos dicen que es el único que tenemos. Entonces comenzamos a vivir, y a aprender una serie de principios, reglas o lo que sea, mediante los que nos guiamos un poco, entre tanto vértigo que es mirar alrededor y estar parados acá. Supongamos que sí estamos acá (últimamente miro alrededor y pienso que soy).
A medida que avanzan nuestras vidas vamos desarrollándonos como seres humanos y llevándonos con otros, a los que también tiraron en este pozo. Aprendemos a convivir con ellos, luego a quererlos, luego quién sabe. Y vemos que ellos son exactamente como nosotros en la mayoría de sus principios. Luego tendemos a acercarnos a quienes son más parecidos a nosotros, a buscar sintonía en la afinidad de gustos, en un similar nivel intelectual, cosas por el estilo, y lo que antes fue amontonarse pasa a ser dividirse. Para crecer, para no confrontar. Es una extraña ley de la vida pero es algo que siempre se cumple, terminamos siempre dividiéndonos y sí, cerrándonos un poco en algunos casos.
Y... ¿Qué pasa cuando esos principios en algún momento cambian? En todo esto hay una falla, y es que esto hace que haya tensión y hasta confrontación. Causa que cambien las reglas del juego en el medio del partido, y es a lo que quería llegar.
Es decir, hay cosas que son conocidas y mal que nos pese las tenemos que aceptar. Nuestra sociedad está llena de gente realmente inútil que uno ve que sólo sirve para que les pierdan la paciencia. Siguen un rebaño, u otro, y se pelean, y rompen todo, o no se interesan ni por dónde están parados. Y como si fuera poco, son la mayoría. Aún más, nos regimos mediante un sistema democrático y representativo, cuestionable pero es el único que tenemos. Esas cosas las tenemos aceptadas ya, por costumbre. Pasa.
Sin embargo, lo que noto es en el medio de todo algunas cosas cambian, y no deberían. No me refiero tanto a los cambios de las personas porque estos son naturales, sino a esos cambios totalmente impredecibles de un momento para el otro a los que no sé cómo atenerme. Siento que la línea que divide al bien y al mal, o a lo aceptado o no aceptado es cada vez más finita. Al final me terminan tomando el pelo, acá y allá, a sangre fría. Y lo que sea que yo haga, por más que sea por amor, va a ser visto mal. Y por más que sea visto mal por los mismos que me la complicaron antes, y feo. Que seguí tu vida, que no sigas nada, que me pasa algo y no sé qué hacer, que al final no sólo me pasa algo sino que salimos un tiempo sin decirte. Cosas que en otro momento me hubieran molestado, y que sólo por eso molestan ahora, cuando en realidad no me importan hace un tiempo ya, usted vio. Lo peor es que me siguen tomando el pelo, de un modo u otro, y que yo siento que no lo merezco. No sé, el hecho de sólo entender pocas cosas de las que pasan a mi alrededor me está aislando un poco dentro mío, y en esas cosas... perdón, pero ¿De qué hablabamos?
-Cuestión de trámites, sólo quería asegurarme de recibir su opinión sobre sus experiencias mientras estuvo vivo. Bueno, creo que eso fue todo, ya puede empezar de nuevo.
-Ah, sí. ¿Dónde firmo?
martes 6 de mayo de 2008
Entre lo súbito y lo insoportable, lo aceptable y lo incomprensible.
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4 ingenuos volcaron aquí sus pensamientos:
mirá vos.
convivir con la mierda, ser una mierda, mandar todo a la mierda.
elegí. sí, es mas facil ser una mierda pero es la que nos tocó.
quieras o no, estás adentro querido. a sobrevivir, sea como sea.
(no me aparecen las letras para adivinar. qué mierda) ahí me aparecieron, y sigue siendo todo una mierda de cualquier manera.
Tengo la sensación de que tu planteo venía muy interesante pero ese enojo en vos hizo que dejara de serlo, no sé. Tenés que acostumbrarte a no escuchar la mayoría de las cosas que digo.
Pum.
Ok, yo me acostumbro, pero es cierto lo último que pusiste.
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